martes, 18 de mayo de 2010

EL BEBÉ DIABLILLO


Os informo que hace unos diez días un diablillo con pañales se coló en nuestra revista haciendo alguna trastada, propia de su mente inmadura. Se jactaba, con ironía, de su desparpajo para ridiculizar cualquier información o actividad escolar.

Como en la edad infantil la cordura y en entendimiento brillan por su ausencia, se le avisó de que no debía molestar con sus cuernos (muy bien puestos, por cierto), ni con su cola fina, peluda y desgarbada. Pero cuando todos dormían él volvía, con su cuerpo rojo pintado de ira, a manchar el buen nombre de nuestro Centro.

Él no sabía que el can Cerbero, guardián del infierno, estaba observándolo,con sus seis ojos, a hurtadillas... y lo pilló con las manos en la masa, mejor dicho, en el fuego. Así que, para regañarlo, cogió la escoba con la que se barren los rescoldos y le arreó una sacudida en todo el trasero que lo mandó a las brasas que hay debajo de la parrilla. Allí lloró y lloró desconsoladamente muy arrepentido de sus acciones, avergonzado, solitario y dolorido porque cayó encima de su puntiagudo tridente.

Se le condenó a no asomar sus colmillos por la puerta de la sabiduría, y a permanecer oculto por siempre jamás.

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4 comentarios:

Macias dijo...

Que gracioso Montse me parece que el que haya sido se ha acabado riéndose de el mismo. Jajajajajajaja.

Anónimo dijo...

¿quien es el que se colo en la revista?

montse dijo...

Un "faltón" que acabó recibiendo un escobazo en el trasero.

Ángel Encinas Carazo dijo...

La educación y el respeto a las personas es lo primero. Lo segundo es la coherencia en las ideas y su defensa con buenos argumentos. Lo tercero es dar siempre la cara y asumir lo que decimos.
Esconderse en el anonimato para molestar a los que participan con tanta ilusión en esta revista es de cobardicas inseguros.
Lo mismo que los rompefarolas o los manchaparedes, vamos.