viernes, 6 de noviembre de 2015

IMITANDO A LA NATURALEZA

La incubación artesanal de los huevos de gallina es un gran trabajo que requiere de un esfuerzo no menor. Las condiciones necesarias para el calentamiento del huevo de estos pequeños animales son bastante específicas: se necesitan unos requerimientos de humedad, temperatura, movimiento del huevo y aireación. En la naturaleza, todas estas necesidades son solventadas por las madres. Pero, ¿cómo provocar el nacimiento de estos diminutos seres de forma artificial? ¿Cómo resolver los problemas referentes a esas condiciones?
Pues bien, durante la clase que hemos pasado con Leopoldo, hemos aprendido cómo había resuelto estas cuestiones para  criar los pollos.
 En un principio, usó un dispositivo para mover los huevos que poseía un ventilador de ordenador para cambiar el aire. Introdujo el dispositivo en un horno que poseía la temperatura adecuada y usando la evaporación del agua consiguió la humedad relativa conveniente.
Un año después, perfeccionó el proceso y pasó a usar incubadoras industriales, obteniendo, de ese modo, mejores resultados. Estos pollos son el magnífico resultado de su trabajo.
José Antonio Sánchez 1ºCTA