miércoles, 29 de enero de 2014

Conformismo: ¿remediable o cruelmente real?

Mucha gente me dice que por qué soy así, un chico alegre, dinamista, peculiar al fin y al cabo. Como yo mucha gente en el mundo decide ser diferente a los demás, ser alguien, como diría una madre, que "no para". 

Pues bien, es muy sencillo, o así lo veo yo. La gente que nos rodea a ti y a mí en estos tiempos que estamos viviendo son personas con carácter conformista, que lo único que quieren es que pase el día y venga el siguiente. Gente sin ilusión, sin ganas de levantarse y decir claro "hoy puede ser un gran día, y mañana también"; chavales que con estudiar tienen bastante, y que lo mismo da 8 que 80, que si por ellos fuera el día debería tener 12 horas para que pasara mas rápido; personas que pierden la gracia que tiene la vida, simplemente hombres y mujeres que no se dan cuenta que se están perdiendo la única cosa  que de verdad importa en esta vida: la felicidad.

Mi pregunta es sencilla, como diría el señor Mourinho, ¿por qué?, ¿por qué somos así de conformistas y de necios, pudiendo ser personas activas y útiles a esta sociedad? La respuesta no es tan fácil. Si observas un poco a tu alrededor te darás cuenta de que vivimos en una sociedad en la que nuestro verbo favorito es quejar. Lo hacemos constantemente, a veces incluso inconscientemente, pero en definitiva lo hacemos. Esta respuesta viene con nosotros desde pequeños, la primera palabra que aprendemos todos a decir es NO. No quiero, ahora no, no me rayes, no estoy para bromas... frases que todos hemos dicho desde nuestra niñez y que nos acompañarán hasta nuestro entierro. 

Se oye mucho esa frase de "hay que saber decir que no", y tiene toda la razón del mundo, pero nos la hemos llevado al extremo. Si el no domina nuestra vida, nos convertimos en robots programados para el fracaso. La queja lo único que hace es zancadillear nuestro paso por la vida, hace que tropezamos y nos estanquemos en un lugar por decir "ya lo hará otro, si a mí no me toca, mejor lo hago mañana" 

Mañana, mañana... Esa frase ha hecho que mucha gente pierda la cabeza. Señores, ¡estamos en el 2014!  Sí que es verdad que del pasado no se vive, pero del futuro menos, ¿por que dejamos las cosas para el día siguiente pudiéndolo hacer hoy? Como dice el villancico popular: "Hoy es Nochebuena y mañana Dios dirá",  no sabemos qué nos pasará mañana, si vamos a estar o no... Así que vivamos el hoy como si fuera el último, sabiendo que no va volver, no perdiendo ninguna oportunidad de trabajar y ayudar a los demás, porque es así realmente cómo se disfruta, es así realmente cómo te sientes bien con ti mismo, y no quedándote sentado viendo como pasan las horas, los días,  los meses, los años... 

Como diría mi abuela, "el tiempo es oro y el que lo pierde es bobo". No seamos bobos y aprovechemos las 24 horas que tiene el día, no haciendo sandeces o jugando tú solo al ordenador, Sal a la calle, saluda a la gente, ríete con amigos, apúntate a un bombardeo... Cuando alguien te pida algo, ayúdale, él lo necesita ahora, tú puede ser que dentro de poco. Sé generoso, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, pelea tus sueños por imposibles que parezcan, por las veces que te digan que no puedes, tú ponle un sí a tu vida y verás lo bien que puede llegar uno a sentirse. 

Trabaja todo lo que puedas, el trabajo es la clave del éxito, y el éxito llega cuando eres feliz. Sin trabajo no hay recompensa, nadie regala nada, y menos ahora. Como decía en plan irónico uno de mis mejores profesores, matemático elocuente y con un humor muy característico: "Si el trabajo es salud que trabajen los enfermos". No hagamos esto, sino que nuestras madres puedan estar orgullosas de sus chicos, y que cuando lleguemos a una edad avanzada podamos decir claramente ¡Qué feliz soy por haber puesto mi granito de arena en esta sociedad!.

Sé que no es fácil, nadie lo dijo tampoco, pero no nos conformemos, no seamos como los periodistas dicen que somos: los peores en educación, los peores en cultura, los más endeudados... Quedémonos con otras cosas: líderes en donación de sangre y órganos, los mejores ingenieros, 7 Oscars de Hollywood, los mejores cuentachistes del planetas, y sin olvidarnos del deporte: ¡Somos campeones del mundo! 

Chicos, toda la gente que ha conseguido esto, no lo hizo de brazos cruzados, tuvo que sacar una sonrisa en medio del sufrimiento, tuvo que pasar horas llorando y sudando para conseguir las cosas.

Señores y señoras, respondiendo a la pregunta:  pienso que el conformismo es real, que nos da igual todo y que nos quejamos por doquier, pero creo también que con nuestro esfuerzo, trabajo y una sonrisa todo es perfectamente remediable. Y si no pensad en la frase de Coca-Cola, ¿y si nos levantamos?

Un saludo cordial, de vuestro compañero y amigo Josué Israel Cárdenas                

1 comentario:

Ángel Encinas Carazo dijo...

Enhorabuena, Josué, por tu artículo. Doy fe de tu coherencia personal con lo que manifiestas en el artículo. Necesitamos alumnos como tú, entusiastas, implicados, que no estén dispuestos a permanecer resignados en el NO.

A ver si conseguimos implicar a otros colegas como tú. Creo que no son pocos los dispuestos a responder a esa frase de la que se apropió Coca-Cola para sus fines comerciales: ¿Y si nos levantamos?.