miércoles, 1 de diciembre de 2010

A la memoria de Rosa Parks



La historia de la costurera negra que se negó a ceder su asiento a un blanco

"Siempre dicen que no me bajé del asiento porque estaba cansada, pero no es cierto. No tenía más cansancio físico de lo normal al acabar un día de trabajo. No estaba vieja, aunque mucha gente cree que en esa época era vieja; tenía 42 años. No, lo que estaba era cansada de ceder y ceder".

El 1º de diciembre de 1955, en Montgomery, Alabama, se negó a ceder un asiento de un autobús a un blanco y el conductor la tiró del bus. La denunciaron y la arrestaron. Pero, como dijo, "eso pasó como si nada". Los negros tenían que pagar primero por la puerta de adelante y luego subirse por la puerta de atrás, y si los asientos para blancos se llenaban, los negros debían cederles su asiento. A veces, los conductores recibían el pasaje y arrancaban antes de que tuvieran tiempo de subirse por la puerta de atrás.


En cuestión de días, los negros de Montgomery organizaron un boicot casi total de los autobuses (se desplazaban en bicicletas, andando, en los taxis para negros que, en solidaridad, bajaron los precios) y en un año la empresa quebró. Así se inicia organización popular que intenta luchar con la segregación de los negros. La audacia de Rosa Parks impulsó el movimiento en defensa de los derechos civiles.

El incidente del autobús tuvo como primer efecto la creación de la Montgomery Improvement Association, cuya finalidad era la defensa de los derechos civiles de la minoría negra. Su presidente fue Martin Luther King. La primera vez que Martin Luther King alzó la voz fue para defender a Rosa Parks.


Hoy aquella mujer discriminada y humillada recibirá honores en los Estados Unidos, es símbolo de la lucha activa por los derechos de los afroamericanos, se estableció su capilla ardiente en el Capitolio, lugar destinado a presidentes y héroes de guerra y, curiosamente, los nichos cercanos al suyo en el cementerio de Detroit triplican su precio.


Ahora los blancos quieren ser enterrados al lado de la costurera negra que se negó a ceder su asiento a un blanco


Rosa Corchete