domingo, 24 de enero de 2010

LA FUERZA DE LA NATURALEZA GANA LA BATALLA AL PUEBLO HAITIANO

Terribles imágenes llenan las portadas de periódicos de todo el mundo desde el pasado 12 de enero. El peor terremoto ocurrido en Haití en 240 años sacudió el país caribeño más pobre del continente americano dejando a su paso colegios, hospitales y hogares destrozados y miles de personas sepultadas bajo sus escombros.

El seísmo de magnitud 7,3 en la escala de Richter tuvo su epicentro a 15 kilómetros de la capital, Puerto Príncipe. Desde que el temblor se hizo sentir en la isla, el pánico se apoderó de la población. Mientras unos gritan desesperados con la esperanza de ser ayudados, otros emplean sus débiles fuerzas en buscar a sus familiares o amigos. Sin embargo, el número de fallecidos bajo las terribles consecuencias de la sacudida alcanzan casi los 200.000, y esta cifra asciende con el paso de las horas.

La ayuda procedente de todo el mundo no se hizo esperar, miles, millones de conciencias fueron removidas ante el conocimiento de tal sobrecogedora noticia. Gobiernos de todo el mundo, como Estados Unidos o España han anunciado su completa disposición a aportar la ayuda que sea necesaria al país, enviando tanto militares como equipos médicos y de asistencia a la población en general. Pero las pésimas condiciones de ruina e inseguridad en las que se encuentra el país dificultan en gran medida las labores humanitarias. Los únicos cuerpos de seguridad que recorren las calles son los cascos azules de la ONU. Los cadáveres se acumulan en las calles y fosas comunes y los médicos se ven obligados, en ocasiones, a operar en plena calle.

Los días pasan, la población se ahoga entre escombros, aumenta el sufrimiento, la violencia se incrementa en las calles del asolado país. El pillaje ya forma parte de este ambiente desgarrador. Ciudadanos armados no dudan en atacar y desvalijar a la indefensa población. Por otra parte, la desesperación por conseguir alimento, provoca que el pueblo haitiano se enfrente por los víveres que llegan a la isla.

Mientras, desde el resto de países, familiares y amigos de residentes en la isla intentan desesperadamente contactar con sus allegados aferrándose a la esperanza de que la suerte se haya puesto de su parte. Sin embargo, las líneas telefónicas se han visto gravemente afectadas, lo que hace aumentar la preocupación.

Las mayores noticias nos llegan a través de los periódicos, que muestran imágenes que emiten un desgarrador mensaje: AYUDA.

En estos momentos, toda la atención tiene que estar puesta en ayudar a los supervivientes, identificar a los fallecidos y, en la medida de lo posible, enviar a parte de la población fuera de la isla para evitar pandemias y un mayor sufrimiento.

MARTA BENITO.

7 comentarios:

laura1ºd dijo...

No puede ser esto no pareze real si pudiese hacer algo...esque cada vez va a haber más terremotos...y más fuertes...

Fátima Martín 1ºD dijo...

Me da mucha pena lo que a sucedido en Haití, es muy duro poder remontar esto pero con la colaboracion de todos nosotros conseguiremos al menos que la gente que se ha salvado del terremoto sobreviva por que hay mucha gente habrienta, pero hay que pensar positivamente y apollar un poco a esta ciudad para que todo buelva a ser como antes y que por favor esto no vuelva a ocurrir nunca mas.

Colaborar por favor y gracias por todo lo que el instituto esta haciendo por esta personas.

Besos

Ricardo 1ºD dijo...

Diós mío porque tiene que asar estas cosas, han muerto mucha gente inocente.

María Valdunciel 1ºD dijo...

Es asombroso y horrible que la naturaleza sea capaz de hacer nacer un niño un día...y destruir un país y las vidas de tanta gente al siguiente.Menos mal que el mundo se ha unido por una vez con un único deseo:POR HAITÍ.Espero que la ayuda que está recibiendo el pueblo haitiano no cese y que cada vez se rescaten más personas.Desde luego, no creo que haya persona en el mundo a la que al ver esas imágenes no se le parta el corazón.

Mohamed dijo...

¡Hay que ayudarles ya!

Ángel Encinas Carazo dijo...

Echaba de menos tu pluma por aquí, Marta. Una vez leído tu texto me surge la pregunta de siempre: ¿Cuánto falta para que volvamos a tirar al derrumbadero de la desmemoria a este pueblo tan desgraciado?

roberto gomez garcia dijo...

Es una pena lo de haiti pero esporo que se solucilne